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Tres años han pasado desde que David Ferrer jugó su última final de un Masters 1.000. Fue en Cincinnati, mismo lugar donde lo buscó ante Nick Kyrgios. El español llegaba con buenas sensaciones, mostrando un tenis dinámico, todo estaba de cara… hasta que se encontró con un muro. El australiano impuso su ley a base de cañonazos. 14 aces y un 90% de puntos ganados con el primer servicio (metió el 74% de sus primeros), una quimera, aunque Ferrer dio la cara. Lo intentó, incluso rozó los breaks, pero todo se decidió en dos desempates, justo donde el de Javea de desinfló.

En el primer set Ferrer merició más. Sacó un tenis agresivo y dinámico. Movió de manera constante a Kyrgios, que fallaba siempre que tenía que defenderse. El saque fue lo único que le mantuvo con vida, pero vaya saques. 7 ace y un porcentaje de primeros arrollados. No logró ninguna bola de break, al igual que Kyrgios, quien se desesperaba ante la impotencia de no poder contrarrestar el buen tenis del español. Todo debía decidirse en el desempate. Ahí Kyrgios no falló. Una doble falta de Ferrer, la segunda del partido y un derecha larga pusieron al australiano con 1-4, demasiada renta. Aunque Ferrer apretó, Kyrgios se puso con tres bolas de break. Sólo neceistó una para apuntarse el primer set por 7-6(3).

En la segunda manga Ferrer comenzó a evidenciar el calor y el cansacio. Su rapidez de piernas no era la misma y con 2-2 Kyrgios tuvo dos bolas de break. Las salvó y recuperró su mejor cara. Tanto que en el juego siguiente se la devolvió. Dos bolas de break, pero el australiano también las salvó. Kyrgios estaba mostrando más. Sus saques seguían siendo incontestables, también con el segundo. “¿Eso era un segundo?” se preguntaba amargamente Ferrer. Se volvió a llegar al tie-break, allí la historia se repitió. Ferrer sólo había tenido la fisura del quinto juego, pero dos errores dejaron a kyrgios con tres bolas de partido. Salvó Ferrer la primera, pero en la segunda una gran derecha se marchó al pasillo de dobles. Mismo final para un set casi telegrafiado.

Kyrgios lograba meterse en su primera final de Masters 1.000. Allí se verá con otro debutante, Grigor Dimitrov, que derrotó a John Isner en otro partido con el mismo guión. Choque igualado y que se resolvió en dos sets: 7-6(4) y 7-6(10) para el búlgaro. La nómina de ganadores de Masters 1.000 se amplia este domingo.

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